Los nutrientes esenciales
Como el resto de los seres vivos, los humanos necesitamos materia y energía para la construcción y el funcionamiento de nuestro cuerpo. Los alimentos que incorporamos del exterior son la principal fuente de esa energía que necesitamos. Mediante el proceso de nutrición, nuestro organismo transforma los alimentos y aprovecha los nutrientes contenidos en ellos.
La leche y sus derivados constituyen uno de los alimentos naturales más completos, y su valor nutritivo es tal que no puede ser fácilmente desplazada ni sustituida por otros alimentos. Es por esto que el consumo de leche está especialmente indicado durante la etapa de crecimiento y, aunque en la madurez no resulta indispensable, es conveniente su incorporación en toda dieta sana y equilibrada.
Los alimentos aportan sustancias fundamentales para el funcionamiento de las células del organismo. Muchas de esas sustancias, sin embargo, están compuestas por moléculas demasiado grandes para ingresar a las células. Estas moléculas deben ser reducidas (degradadas) a pequeñas unidades, llamadas “nutrientes”, que pueden entrar en las células. La energía contenido en esos nutrientes es liberada dentro de las células y aprovechada para las funciones vitales del organismo.
Los nutrientes, entonces, son sustancias obtenidas a partir de los alimentos y utilizadas por el cuerpo para que le provean la energía que necesita para vivir. Se denomina “nutrientes esenciales” a aquellos que el organismo obtiene de los alimentos.
Los nutrientes transformados en energía
El conjunto de los procesos por los cuales los nutrientes son transformados en energía o en los materiales que constituyen el cuerpo se denomina “metabolismo”. La obtención de energía es fundamental para el ser humano, ya que si este gastara su energía y no la repusiera, moriría.
Pero, ¿cómo se obtiene la energía a partir de los nutrientes? En las células, los nutrientes entran en contacto con el oxigeno y se oxidan. Como resultado de la oxidación de los nutrientes, se libera la energía contenida entre sus uniones químicas, y se produce agua y dióxido de carbono. Esa energía liberada (que es energía química) se puede transformar en energía calórica, que se mide en kilocalorías.
La leche como fuente de calcio
La leche es el alimento con la más alta densidad nutriente de calcio. El calcio ingerido con la leche y otros productos lácteos se absorbe entre un 25% y un 40% en el intestino, siendo su disponibilidad marcadamente alta, comparada con otros alimentos o sales cálcicas inorgánicas. La presencia de calcio de forma coloidal y como complejo calcio- caseína, junto con la favorable relación calcio-fosforo, la presencia de lactosa y la vitamina D, son los factores determinantes de esta alta disponibilidad.
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